Diez meses de robótica y programación para niñas de 8 años que no han programado nunca. Sin pantallas, sin exámenes y con un robot hecho por ellas que se llevan a casa.
Esto es exactamente lo que hacen las niñas el segundo mes. Mete las órdenes, dale a EJECUTAR y el robot las hará todas seguidas, sin poder pararlo. Piensa antes de pulsar.
Cuidado con las piedras 🪨: si choca, vuelve a empezar. Y ojo, girar no es avanzar.
Si se empieza por la tablet, las niñas aprenden a pulsar botones. Si se empieza por el cuerpo, aprenden a pensar. La pantalla aparece en el Mes 8 y solo 15 minutos por sesión.
Diez meses, cuarenta sesiones y un camino que se recorre entero. Cada mes termina con algo que tu hija se lleva a casa.
Programa a la profesora y a sus compañeras. Sin ningún robot: con el cuerpo, cartón y una receta de sándwich que sale fatal a propósito.
🔑Su llavero RobotikaLlega el Bee-Bot. Descubre que hay que pensar la ruta entera antes de pulsar, porque el robot no se puede parar a mitad de camino.
🪪Su carné de pilotoLe acopla un lápiz al robot y dibuja. Y por la puerta de atrás entra la geometría: para que un cuadrado cierre hacen falta cuatro lados y cuatro giros iguales.
🖼️Su cuadro enmarcadoEl juego del semáforo: si está verde avanza, si está rojo para. La primera vez que un programa suyo elige en lugar de obedecer.
🧩Su juego de bloquesCepillo de dientes, motor y pila. Sale un bicho que corretea por la mesa. El mes favorito de casi todas, y el que más se cuenta en casa.
🤖Su robot, enteroRescates y entregas contrarreloj. Y un reto tan grande que no cabe en una sesión: aprende a dejar el trabajo apuntado para seguirlo la semana siguiente.
🎖️Sus chapas de misiónLuz, distancia y movimiento. Predice qué hará el robot y comprueba si acierta. Y monta una alarma que funciona de verdad.
🚨Su alarma de puertaEl único mes con tablet, quince minutos por sesión. Llega con siete meses de ventaja: los bloques de la pantalla son los mismos que tenía en la mano.
🎞️Su animación, en papelNadie le dice qué hacer. Ella decide, lo dibuja, lo monta y lo arregla. Diseña una pieza y una semana después la tiene impresa en 3D, en la mano.
🚀Su proyectoMonta un museo con todo el año, ensaya y presenta su proyecto delante de vosotras. Y se gradúa.
🏆Trofeo, diploma y portafolioTodos los meses, algo suyo. Siete de estas diez cosas salen de nuestra impresora 3D con su nombre.
Las cuarenta sesiones tienen la misma estructura. Al mes, las niñas la reconocen solas y ya saben qué toca ahora.
Saludo del grupo con tres saltos y repaso de la semana anterior.
El desafío se presenta como una historia, nunca como un ejercicio.
Lo hace la profesora delante, y lo hace mal a propósito al menos una vez.
El bloque largo, en parejas y con tres niveles de reto para que cada una encuentre el suyo.
Falla, se corrige y se vuelve a probar. Aquí es donde de verdad se aprende.
Con cuatro niñas, hablan todas todas las semanas.
Recuento, subidas de nivel y «¡Robo-tika, tika, tika!».
Ganan piezas por intentar, por ayudar y —esto sorprende a todo el mundo— por equivocarse y contarlo. Ocho niveles, y los números están calculados para que toda niña que venga y participe llegue a Leyenda en junio.
«Yo puedo programar, construir robots y resolver problemas.»
Es la frase que queremos que diga tu hija en junio. Y para eso importa el entorno: en un grupo mixto, a los 8 años, las niñas ya han aprendido a dejar que otro coja el mando.
Aquí el mando lo cogen ellas, todas, todas las semanas. Sin exámenes, sin notas y sin nadie diciéndoles que se les da mal. Y con una regla que lo cambia todo: equivocarse suma puntos.
El grupo es pequeño a propósito: así cada niña tiene su robot, habla todas las semanas y trabaja con la profesora a un metro.
Academia Elizalde · Oiartzun · Empieza el 21 de septiembre de 2026, de 17:30 a 18:30, merienda incluida